Es muy difícil tratar de dormir a un pequeño mientras sucede algo que llame su atención, lo común  en esos casos es que aunque se encuentre lloroso, molesto y agotado, desee seguir despierto.

Y es natural que desee continuar activo pues esta desarrollando su necesidad de explorar el mundo y comprender lo que le rodea y esa es una necesidad tan apremiante como la de alimentarse o dormir.

Ahora bien, el gran reto que tienen ante si los padres y educadores en general es que ese deseo de aprender no disminuya significativamente con el paso del tiempo.

Tal como ante un reto los cerrajeros buscan soluciones adecuadas a diferentes situaciones que se presentan los padres y maestros pueden encontrar estrategias eficaces para fomentar el deseo de aprender.

La importancia del amor y la comunicación

Quizás alguien se pregunte, ¿Qué tiene que ver el amor? Aunque existan muchas estrategias o métodos de enseñanza que puedan aplicarse nada puede sustituir al amor que se ponga para ayudar.

Los hijos necesitan imperiosamente el amor de sus padres y es precisamente ese ambiente de amor y cariño el que los motivará a expresarse, hacer preguntas y explorar las cosas a su alrededor.

Los padres son el motor inicial que motiva a los muchachos a aprender y pueden influir muchísimo en las capacidades de aprendizaje de sus hijos.

Hay estudios que confirman que los niños cuyos padres les hablaban con constancia durante los primeros años de formación presentaban un mayor coeficiente intelectual.

Otra herramienta valiosa que tienen los padres son los elogios sinceros y los padres que dedican tiempo a conversar con sus hijos pueden encontrar muchas maneras de elogiar sus logros.

Además de elogiar también la comunicación constante contribuye a que se les pueda dar guía y orientación contestando sus preguntas, esto ayudará a la hora de tomar decisiones que pueden marcar su futuro.

Cuando los padres trabajan unidos al personal docente y entienden que ambos forman un mismo equipo a fin de lograr la buena educación de los hijos se puede lograr mucho éxito.

La bondad y la paciencia a la hora de enseñar

Como las habilidades de los niños difieren mucho entre unos y otros en los hogares donde hay muchos hijos es un error recurrente el que se valore más a unos hijos por encima de otros.

Reconocer que cada individuo tiene aptitudes distintas y que estás se pueden y deben seguir desarrollando es fundamental para una educación integral apropiada.

Por eso es bueno que no se fomente un espíritu de competencia sino más bien un desarrollo de las propias capacidades del joven, cuando se refuerza su autoestima y las virtudes que posee no se ve la necesidad de compararse con nadie.

La paciencia también será fundamental, los calificativos despectivos pueden tener un efecto nefasto a la hora de enseñar, por ejemplo decirle tonto, inútiles o cualquier expresión de este tipo está fuera de lugar.

Se debe respetar a los jovencitos y desarrollar la enseñanza en un ambiente de armonía y paciencia que contribuya a que las vías de comunicación se mantengan siempre abiertas.

Por admin

error: Content is protected !!