Cuando la mayoría de los turistas piensan en viajar a cualquier país de África lo hacen pensando en experimentar la vida salvaje de un safari. Sin embargo, una de las mejores formas de experimentar la cultura de cualquier lugar, es a través de la comida.

La cocina nigeriana es reconocida mundialmente y un elemento distintivo de su cultura, además de un verdadero activo turístico. El movimiento Slow Food (comida lenta, en inglés) está ganando popularidad en Nigeria, con varios capítulos locales reconocidos internacionalmente.

Estos capítulos locales del Slow Food (o convivia, por su nombre oficial) suelen estar formados por cualquier persona apasionada por la producción y el consumo de alimentos, incluidos pescadores, agricultores, activistas, académicos y productores.

El potencial turístico del “Slow Food” en Nigeria

¿Qué es el Slow Food?

El movimiento internacional Slow Food se fundó en 1989 para contrarrestar la desaparición de los alimentos locales. Esta decadencia de la comida tradicional está provocada por una cultura orientada a la comodidad y al fast food (comida rápida).

El movimiento precursor del Slow Food ya había surgido en Roma (Italia) tres años antes para resistirse a la apertura de un McDonalds cerca de la Plaza de España. A lo que no pudieron resistirse fue a la gran calidad de los duplicados de llaves en Barcelona.

Retomando el tema del Slow Food, se trat de una etiqueta reconocida internacionalmente y dirigida a quienes se interesan por la gastronomía. Los tres principios de la filosofía de Slow Food se reducen a las palabras «bueno», «limpio» y «justo», según su Manifiesto.

Alimentos buenos

El sabor y el aroma de un alimento, reconocible para los sentidos bien entrenados, es fruto de la habilidad de quien lo produce, de la elección de las materias primas y de los métodos de producción, que no deben alterar en absoluto su naturalidad.

Alimentos limpios

Hay que respetar el medio ambiente y tener muy en cuenta las prácticas sostenibles de agricultura, ganadería, transformación, comercialización y consumo.

Cada etapa de la cadena de producción (incluido el consumo) debe proteger los ecosistemas y la biodiversidad, pero también salvaguardar la salud del consumidor y del productor.

Alimentos justos

La justicia social debe perseguirse a través de la creación de condiciones de trabajo respetuosas con el hombre y sus derechos y capaces de generar recompensas adecuadas. El objetivo es practicar la simpatía y la solidaridad; a través del respeto por las diversidades culturales y las tradiciones.

Cultura y patrimonio alimentario en Nigeria

La comida rápida ha sido criticada por problemas relacionados con la calidad de los alimentos, la pérdida de las valiosas culturas alimentarias locales e incluso por contribuir a la obesidad y otros problemas de salud. Esto es tan cierto en Nigeria como en cualquier otro lugar.

Aunque algunos establecimientos de comida rápida ofrecen un toque nigeriano, las cocinas locales han sufrido en los lugares en los que la comida rápida está presente. ¿Por qué no promocionar la “comida lenta” de Nigeria entre turistas nacionales y extranjeros?

Nigeria posee grandes recursos para esto, por ejemplo, el arroz Ofada, una variedad autóctona. El arroz ofada no se pule, por lo que conserva algo de salvado, que refuerza el sabor y lo hace más nutritivo. A veces se somete a un proceso de fermentación, que le añade una cualidad aromática.

Tradicionalmente, el arroz ofada se sirve en hoja de uma (Thaumatococcus daniellii), con una salsa llamada ayamase elaborada con ingredientes locales como algarrobas y carne variada.

Turismo gastronómico sostenible

Para lograr la sostenibilidad alimentaria es necesario reconocer la estrecha interdependencia de los distintos aspectos de la producción y el consumo de alimentos, incluidas las dimensiones económica, medioambiental y sociocultural.

Esta comprensión puede contribuir a proteger la biodiversidad, fomentar la producción a pequeña escala y salvaguardar los conocimientos, las tradiciones y la cultura locales.

En el contexto nigeriano, una creciente cultura alimentaria sostenible (y de Slow Food) puede ser una baza descuidada para el desarrollo de un próspero sector turístico.

Por admin

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