5 cosas a tener en cuenta para migrar una web

¿Estás pensando en migrar tu página web y no sabes por dónde empezar? ¡Aquí tienes los 5 pasos infalibles para triunfar con tu nueva web!

nido migración
- 19 enero, 2016 -
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Y te preguntarás… ¿qué es una migración web? Explicado de forma rápida y simple, se trata de un proceso durante el cual se mueven contenidos de un sitio web a otro. Los motivos que te pueden llevar a migrar una web son varios: cambio de dominio o cambio del nombre de marca, un nuevo gestor de contenidos (CMS), nuevo diseño de la web, etc.

La migración de una web es un proceso delicado y requiere de mucha planificación y coordinación para que el impacto sobre el posicionamiento orgánico sea mínimo y se mantenga (o aumente) el índice de popularidad de la web.

Como es de esperar, migrar un sitio web conlleva algunos riesgos como la caída del tráfico, la pérdida de visibilidad, el descenso de ingresos y conversiones, incluso la desorientación de los usuarios recurrentes.

Para minimizar los riesgos a la hora de migrar una web recomendamos seguir los siguientes pasos. Hemos unido consejos de SEO y content porque creemos que ambos departamentos deben ir de la mano en un proyecto como este:

  1. Planificación inicial y coordinación
  2. Estudiar la arquitectura de la web actual vs la nueva web
  3. Pensar qué contenidos incluirá y optimizarlos
  4. Realizar redirecciones de URL de la web anterior
  5. Hacer seguimiento de la migración y URLs

Planificación previa

Como en toda mudanza, antes de mover cosas hay que hacer inventario de qué tenemos, qué nos quedamos y qué tiraremos. Pues bien, antes de migrar cualquier sitio web es imprescindible ponerse de acuerdo y hacer inventario de los recursos que tenemos, pero también de los efectivos con los que contamos.

  • Establecer objetivos de la nueva web y que el diseño y arquitectura de ésta sea coherente con dichos objetivos.
  • Avisar a todas las partes implicadas, para evitar que se solapen tareas.
  • Recopilar recursos online y offline para tenerlos en cuenta de cara a la nueva web.

Arquitectura y mapa web

Uno de los primeros pasos que debemos hacer es pensar en qué arquitectura tendrá la nueva web. En otras palabras, definir cómo será el mapa web, o árbol, y qué contenidos tendrá. Nos podemos fijar en cómo está organizada la web antigua y pensar si nos interesa mantener parte de la arquitectura, pero la migración también debe servir para valorar la importancia y profundidad de los contenidos del nuevo sitio.
Y ¿cómo decidimos qué arquitectura seguimos o qué contenidos dejamos/eliminamos? En este caso debemos apoyarnos de datos cuantitativos, porque la inspiración divina puede que no funcione con precisión. Nos serviremos de herramientas de analítica para ver cuáles son las páginas con más tráfico, más visibilidad, más conversión, etc.

Contenidos optimizados

No todo es copiar y pegar. Cuando hablamos de generar contenidos para la nueva web no nos referimos únicamente a copiar los antiguos y pegarlos en el nuevo sitio. La migración de contenidos es un proceso también delicado y laborioso. Recomendamos revisar las páginas que mejor se posicionan de la web antigua y modificarlas lo menos posible en la nueva. Porque si algo funciona ¿para qué cambiarlo?. Pero ¿qué hacer con las que peor se posicionan? ¿Y si tenemos que crear páginas de cero? En estos casos lo mejor es optimizar bien los contenidos antes de subirlos y pensar en textos, URLs, imágenes, etc con sentido. ¡Que todas las páginas estén preparadas para escalar posiciones!

Redireccionar URLs antiguas

Si hablamos de URLs antiguas y nuevas es porque, en algún lugar, tenemos anotada una relación de URLs de entre las cuales vamos a elegir las que nos quedamos y las que no. Además, si apuntamos (por ejemplo en un documento excel) las URLs antiguas podremos hacer equivalencias con las URLs nuevas y determinar si los contenidos van a una página de la nueva web, o si hay que redireccionarla.

Si la página web que vamos a migrar tiene páginas bien posicionadas o con mucho tráfico y consideramos que tienen suficiente prestigio como para eliminarlas o relegarlas a un triste mensaje de error 404 siempre nos quedarán las redirecciones. Hablamos de redirecciones 301 que llevarán al usuario de la página antigua a la nueva. En caso de que la redirección se haga desde una página antigua pero no haya un equivalente de esa misma página en la nueva web, podremos llevar al usuario a un contenido similar al antiguo, a la categoría padre o a la home.

Seguimiento final

¿Lo habremos hecho bien, regular, o fatal? Después de migrar una página web siempre existen los miedos, pero por suerte hay herramientas que ayudan a resolver estas dudas. Una de ellas es Google Search Console, desde donde se puede realizar un seguimiento de las nuevas páginas, pero también de los errores. Que no cunda el pánico si las primeras semanas o meses aparecen muchos errores 404, es normal.

¿Cómo saber si la migración ha funcionado? Debemos fijarnos si el tráfico orgánico de la nueva web se mantiene en unas cifras similares a las de la web anterior y si los objetivos marcados (visitas, formularios rellenados, conversiones, etc.) también se mantienen, entre otros indicadores. Ver estos resultados conllevará cierto tiempo, ya que hay que esperar a que las nueva web se posicione mínimamente y los motores de búsqueda la rastreen. Lo importante es que una migración no es el final, sino el principio. El principio de un nuevo proyecto, de una nueva web. Y una oportunidad para hacer mejor las cosas.

¡AVISO! Cuando se termina una migración es necesario asegurarse de que las herramientas contienen códigos correctos, actualizados y que funcionan. Hablamos del código de seguimiento de Google Analytics, o códigos de Adwords, por ejemplo. No vaya a ser que tu web esté perfectamente migrada y bonita, pero no puedas medir nada.

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